Cuáles son y cómo superar los altibajos emocionales del emprendedor

altibajos emocionales del emprendedor

Tomar la decisión de emprender no es sencilla. Implica dejar a un lado la “seguridad” de un empleo fijo para saltar al vacío. Aunque todos los emprendedores coincidan en las ventajas de haberse animado, lo cierto es que todos pasaron por momentos difíciles. Se los podría llamar los altibajos emocionales del emprendedor.

Así que no te preocupes. Es normal tener sentimientos encontrados, que van desde la euforia hasta la depresión. No deberías dejar, bajo ningún concepto, que esos baches emocionales te impidan seguir adelante.

Para que te sientas acompañado, hemos hecho una lista de los más comunes altibajos emocionales del emprendedor. Conocerlos y tener herramientas para superarlos te ayudará a ganar confianza.

5 comunes altibajos emocionales del emprendedor

1. Miedo

Los cambios siempre dan miedo. Especialmente, si van acompañados de incertidumbre. Cuando te has decidido a emprender, te asaltan innumerables miedos: al fracaso, a quedarte sin dinero, al qué dirán.

Pero tranquilo. Si no tienes miedo es que no estás asumiendo suficientes riesgos. Lo primero que debes hacer, entonces, es asumirlo. Pues se trata de la herramienta que tiene tu cerebro para que te pares a pensar y prepares buenas soluciones.

Dicen que no es valiente quien no tiene miedo, sino quien hace las cosas a pesar de él. Por eso, lo segundo que tienes que tener en cuenta para superar el miedo es que eso es lo que te hace valiente. No intentes eliminarlo de tu vida: solamente procura que no te detenga.

2. Inseguridad

Va estrictamente ligado a lo anterior. La incertidumbre da más miedo que la certeza de un resultado negativo. Por eso, es normal que te sientas inseguro a la hora de emprender.

En general, nadie nos enseña a emprender cuando somos chicos. La escuela te prepara para ser un gran empleado, pero no un gran emprendedor. Por eso, para superar la inseguridad de no tener las herramientas necesarias, recurre a especialistas.

Comparte tus preocupaciones con otros que ya han pasado por ese proceso. Quítate todas las dudas. Que no te avergüence preguntar. Sin información no vas a llegar a ningún lado.

Lo mejor que puedes hacer en este sentido es buscar un mentor. Alguien en quien confiar, que te guíe y acompañe en el camino.

Finalmente, lo mejor que puedes hacer para acabar con la inseguridad es intentar conseguir pequeños resultados. Divide tu gran objetivo en otros más pequeños, hasta tener un objetivo que puedas concretar mañana mismo. Así ganarás seguridad en ti mismo y en tus posibilidades.

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3. Desánimo

El desánimo viene asociado a tener objetivos demasiado ambiciosos. Cuando comienzas es lógico que quieras ir por todo, pero al ver resultados pequeños puede que te sientas angustiado. Que tengas las sensación de que en realidad no estás logrando tus metas.

Para contrarrestar ese sentimiento, una buena idea es frenar y hacer un balance de tus logros hasta el momento. Tal vez no son tantos como esperabas el día uno pero… ¿Realmente son pocos? Seguramente descubras que has logrado más de lo que creías.

Por otro lado, intenta ponerte objetivos realistas y alcanzables. Está bien que quieras cambiar el mundo, es el mejor objetivo que puedes tener. Pero podrías empezar por tratar de mejorarle la vida a un solo cliente. Esto te ayudará a sentir que lo que estás haciendo, aunque sea pequeño, vale la pena.

4. Preocupación

Lo dijimos al comienzo: emprender es un camino de incertidumbres. Eso, además de miedo, genera preocupación. Incluso aunque todo esté marchando bien, puede que te asalte la duda: ¿Y si mañana todo se va al traste? ¿Estaremos yendo por el camino correcto?

Lo primero que debes hacer es organizarte. Ten en cuenta que el 80% de tus resultados devienen del 20% de tus acciones. Así que busca cuál es ese 20% y concéntrate en él para saber que avanzas. Del resto, ya te ocuparás luego.

Es importante también que te rodees de un equipo en el que confíes. Eso te quitará estrés y preocupación.

Pero sobre todo, concéntrate en el ahora. Intenta, por un momento, aislarte de lo que puede suceder mañana. ¿Qué está funcionando bien hoy? ¿Qué puedes mejorar hoy? Encárgate de eso. No sólo estarás menos preocupado, sino que también serás más productivo.

5. Euforia

Cuando las cosas empiezan a marchar bien, puede que seas presa de un sentimiento en apariencia positivo: la euforia. Es esa sensación de que puedes contra todo, de que todo es increíble y que nada puede salir mal.

Aunque es una sensación agradable, tienes que tener mucho cuidado con ella. Pues te puede llevar a tomar decisiones erróneas, improvisadas, y demasiado arriesgadas.

Disfruta de tu sensación de triunfo, que es hermosa, pero nunca dejes de lado la humildad. Recuerda que tú también puedes equivocarte.

En ese sentido, no tengas pudor de asesorarte. Preguntar antes de actuar, tener una mirada objetiva, te ayudará a tomar las decisiones correctas.

Aunque parezca difícil, tu objetivo como emprendedor debe ser mantener la calma. Manejarte con tranquilidad, y no dejarte arrastrar por los altibajos emocionales del emprendedor. Si logras tener la mente fría y las ideas claras, llegarás más lejos de lo que imaginas.

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